Gustos Variados ¿Qué buscan los hombres en las travestis?

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memoriaLa normatividad social establece dos tipos de género basándose en “la naturaleza” de nuestros cuerpos: machos y hembras. Sin embargo, la naturaleza no es la única regente de la sexualidad. La experiencia humana es tan vasta y compleja que supera con creces a los determinantes biológicos. Por lo tanto, existen sexos y sexualidades:

Sexo biológico: varón, mujer, intersexual (cuando coexisten caracteres de ambos sexos).

Sexo psicológico o identidad de género: masculino, femenino, transgénero (travestis, transexuales).

Deseo sexual: heterosexual, homosexual, bisexual.

Una travesti, al igual que un transexual, no es un varón homosexual que se viste de mujer. Es una mujer trans (se siente mujer pero no niega su origen del sexo opuesto). En el primer caso (la travesti), mantiene sus genitales y no se acompleja por tenerlos; y en el segundo caso (la transexual) necesita operarse para readecuar su cuerpo físico a la experiencia subjetiva de sentirse mujer.

Aclarando estas diferencias entre sexo, género y deseo, el abanico de posibilidades se abre, de tal manera que una mujer trans puede tener deseos de estar con un hombre o una mujer; o un hombre heterosexual podría verse deseando a una mujer (biológica y psicológicamente constituida) o a una mujer trans (travesti o transexual).

Los hombres la quieren completa

No es ninguna novedad: hay hombres que buscan travestis para tener sexo y otros que se enamoran y construyen una vida en pareja. A pesar de los avances en materia de sexualidad y aceptación de lo diferente, la tendencia a encasillar existe.

Se cree que un hombre que busca travestis o transexuales es un homosexual encubierto. No es así. Es un varón (identidad de género: se siente masculino), es heterosexual (desea estar con una mujer…Pero trans). A estos hombres heterosexuales les atrae el cuerpo femenino, se sienten fascinados por sus curvas, la sensualidad, y hasta la libertad para el juego erótico.

Hay algunos que son tan exquisitos que rechazan cualquier gesto viril que se cuele o el timbre de voz levemente grave. Puede parecer una paradoja, pero por un lado rechazan signos de virilidad en la figura y en el comportamiento, pero la presencia de los genitales masculinos los atrae.

Están los que desean a las travestis y eligen el cuerpo “completo” que se le ofrece; otros gustan de transexuales operadas, o en vías de readecuar sus cuerpos.

En muchas de las relaciones con travestis el hombre ocupa un rol pasivo, o hay versatilidad y se intercambian los roles, práctica que una prostituta u otra mujer no podría hacer por motivos lógicos. (Aclaración: el sexo anal no es sinónimo de homosexualidad; el erotismo homosexual puede o no incluir esta práctica).

Si hay oferta de prostitución de mujeres transgénero es porque hay demanda. Los varones que buscan tener relaciones con travestis no lo hacen sólo por mero juego o por salir con amigos a una aventura exótica. Les gusta y lo disfrutan, sólo que unos pocos se animan a decirlo.

Algunos sienten que se excitan más que con sus parejas mujeres. Cuando logran un placer alto con las chicas trans quieren repetir la experiencia. En algunos casos surge el dilema existencial: ¿con quién tengo que estar: con mi novia mujer, o mi chica trans?

A los hombres enamorados de mujeres trans se les presenta el gran desafío de blanquear una relación que puede generar incomprensión, burla y rechazo. Sólo unos pocos valientes se animan.

Ser infiel con una chica trans

Existen hombres heterosexuales, en pareja o casados, que esconden sus gustos por mujeres transgéneros. Muy pocos se animan a confiarles a sus parejas actuales por dónde discurre su deseo.

Las mujeres más abiertas aceptan que pueda haber interés, pero no permitirían jamás que su hombre salga alguna noche a saciar sus inclinaciones paralelas. Admiten la necesidad de su partenaire y hasta se permiten fantasear tener una chica trans en la cama, o jugar con algún dildo (consolador) y que ella lo ate a la cintura a la manera de un pene artificial. Hasta ahí llega el permiso.

Los hombres que desean a una chica trans, y están en pareja, se ven en una disyuntiva angustiante, mucho más que si la otra opción fuera una mujer. Los que no pueden confesar su atracción prefieren ocultarlo. No obstante, la conducta que adoptan puede llamar la atención: llamados encubiertos, frecuentes salidas nocturnas, uso desmedido del chat o ingreso a páginas de prostitutas trans. En la cama pueden mostrar una disminución del deseo o una exaltación del mismo cuando se exteriorizan fantasías que incluyan a travestis.

Un hombre heterosexual que desea a una mujer trans vive preso de la normatividad social (bajo el amparo de las creencias religiosas), que no le permiten una expresión autentica de lo que siente.

Tiene que cumplir con las reglas impuestas para un hombre biológico, que se siente hombre psicológicamente, pero que desea igual o más a una mujer transgénero que a una mujer biológicamente y psicológicamente configurada.

Los hombres y las mujeres homosexuales han logrado más aceptación y viven sus vidas con más libertad, les toca el turno a las mujeres y hombres transgénero. Y a los hombres y mujeres que se enamoran de ellas/os.

12 razones por las que somos infieles

images (1)¿Por qué somos infieles? ¡Qué tremenda pregunta! Poetas, filósofos, psicólogos, antropólogos, sociólogos y hasta neurólogos se han dado a la tarea de intentar darle una respuesta.

Desde el punto de vista evolutivo, se suele explicar que los hombres están más predispuestos a la infidelidad porque ellos intentan dejar su semilla en la mayor cantidad de hembras posibles, para así transmitir su ADN; mientras que ellas una vez que quedan embarazadas no tienen necesidad de seguir buscando, ya que se han asegurado su descendencia. Con esta teoría también se intenta explicar que lamujer es menos proclive a tener affaires, ya que se queda en la cueva cuidando de la prole. Quizás esto nos permita entender el comportamiento de nuestros ancestros cavernícolas, pero no parece una explicación muy convincente para los hombres ymujeres del siglo XXI.

Entonces, ¿por qué somos infieles? Más allá de las respuestas evolutivas y biológicas, a continuación destaco las causas más comunes.

1) Para escapar de los problemas.

2) Por aburrimiento.

3) Porque estamos desencontrados sexualmente.

4) Porque nos sentimos desatendidos.

5) Porque ya no nos sentimos compatibles.

6) Porque nos enamoramos de otro, sin darnos cuenta…

7) Para evitar el divorcio.

8) Para sostener la actual pareja.

9) Para aumentar nuestro ego.

10) Por la crisis de la mediana edad.

11) Por venganza: “si él lo hizo, yo lo hago”.

12) Por adicción sexual.

Extractos del libro “Juntos y revueltos, ¿para siempre?” (editorial Sudamericana), de Alessandra Rampolla. Ella es sexóloga clínica certificada, autora de varios best sellers y estrella de televisión.

 

El cine que se viene!

antmanmovieteasingwallpLa mayoría de los espectadores de cine decide qué película verá a pocos pasos de la ventanilla de venta de entradas. Otros quizás elijan el film unos pocos días antes, los jueves después de leer las críticas de los estrenos o luego de ver una promoción televisiva que les llamó la atención. Pero están los cinéfilos: seguidores muy organizados que esperan ansiosos el anuncio de las fechas de lanzamiento de sus películas favoritas y allí están, firmes en sus butacas, la semana de estreno, listos para entregarse a su pasión. Sin embargo, ni siquiera ellos pueden estar seguros de la película que verán el año que viene a esta misma hora y, mucho menos, si tendrán disponible el 18 de junio de 2015 para asistir al estreno de la última invención de Pixar o si el 9 de junio de 2016 podrán ver una nueva entrega de la saga de Spider Man . Pero aunque no haya memoria que dé abasto o calendario que alcance para anotar futuros estrenos, los estudios de Hollywood acaban de salir a conquistar el futuro.

Como colonizadores de lo que vendrá, los productores de los tanques cinematográficos de alcance global se dieron cuenta de que la pelea por la taquilla es cada vez más despiadada y que la clave para ganarla es estrenar las películas más caras en la fecha correcta, cuando los espectadores están más dispuestos a pagar onerosas entradas.

El negocio manda. Si un film costó más de 150 millones de dólares, una cifra estándar para las películas animadas y las historias de superhéroes, la única manera de que los productores recuperen su inversión es estrenarlo durante la temporada alta, de mayo a fines de julio, con un último pico hacia el final del año. Un recorte de tiempo limitado que todos los estudios quieren acaparar porque aunque no existe ningún compromiso contractual que les impida estrenar sus films el mismo día, lo cierto es que la regla no escrita en Hollywood es que la prioridad es del primero que planta bandera en el calendario. Por eso, todos empezaron a reservar sus lugares. Así, en pocos días, la agenda se completó hasta 2018. No importa que todavía no se haya escrito ni una línea del guión ni filmado un cuadro; lo que en verdad importa es saber que el 28 de junio de 2018 el mundo entero podrá disfrutar de un nuevo film de animación de Fox.

Como todo negocio muchas veces multimillonario, el de la industria del cine requiere una cuidadosa planificación y proyección a futuro, un modo de mantener las ganancias para subsistir y de afrontar proyectos prestigiosos y aun menos taquilleros, de esos cuyo éxito se mide no tanto en ingresos en dólares como en cantidad de premios Oscar.

La ciencia de producir películas taquilleras es todo menos exacta y, aunque se reserven las mejores fechas para los lanzamientos globales, no todos los films con vocación de tanques resultan serlo. En una industria cuyo éxito depende del gusto de una audiencia planetaria, los pronósticos son siempre inciertos y lo único que les queda a los estudios es confiar en que una fórmula que funcionó este año sea igualmente efectiva la temporada siguiente. Y el próximo, también. Así, mientras los films protagonizados por superhéroes (The Avengers: Los vengadores, Iron Man 3 y El hombre de acero) consigan llevar un público masivo a las salas, es seguro que ese tipo de película se seguirá produciendo.

El resultado es una cartelera homogénea, integrada por secuelas, precuelas y hasta relanzamientos de personajes ya conocidos y probados, que son presentados en eventos cinematográficos de enormes presupuestos. Y, claro, la consecuencia es su contratara: un cine dispuesto a tomar riesgos creativos muy limitados. Una evidencia que hasta puso en estado de alerta máxima a Steven Spielberg (ET, el extraterrestre, Jurassic Park, Indiana Jones) y George Lucas (La guerra de las galaxias), padres fundadores de un cine comercial (y “pochoclero”) que ya no tiene, según ellos mismos se encargaron de precisar, el espíritu de otros tiempos.

Reunidos en una conferencia universitaria en California, ambos advirtieron sobre los peligros de una industria que está al borde de la “implosión”. De acuerdo con la opinión de Spielberg, la catástrofe es inevitable: “Eventualmente media docena de películas de unos 250 millones de dólares fracasarán en la taquilla y alterarán la industria para siempre. Después de eso, o tal vez un poco antes, se cobrarán precios diferenciados en las entradas de cine. Para ver el próximo Iron Man vas a pagar 25 dólares y para Lincoln pagarás 7”, pronosticó.

“El alto costo de la promoción de las películas y la necesidad de hacerlas accesibles a la mayor cantidad de público posible hacen que los estudios terminen ignorando a las audiencias de nicho. Nuestros films más recientes casi no llegan a estrenarse en los cines. Estamos diciendo que Steven Spielberg y George Lucas no pueden lograr que sus películas consigan salas para su exhibición”, se lamentó el creador de La guerra de las galaxias, que el año pasado le vendió a Disney su célebre estudio, LucasFilm, y todos los derechos de la gran saga galáctica. Así, tal vez en algún momento de 2015, para cuando ya está anunciado el estreno del Episodio VII de La guerra de las galaxias, que dirigirá J.J. Abrams, Lucas deba pelearle un espacio en la cartelera a una película que es hija de su propia creación original. Y ése será sólo el principio. Según se anunció hace pocos meses, a partir de 2015 Disney planea estrenar anualmente una película dedicada al universo de La guerra de las galaxias, al menos hasta 2019, cuando se completaría la nueva trilogía que comenzará con el Episodio VII.

Puede que los pronósticos agoreros de la dupla Spielberg

Lucas suenen exagerados, aunque es difícil encontrar en Hollywood a dos personas más autorizadas en la materia. Lo cierto es que los primeros balances de la temporada 2013 parecen confirmar sus temores. El Llanero Solitario y Titanes del Pacífico, dos de los tanques de mayor presupuesto estrenados en este primer semestre, no cumplieron con las expectativas de recaudación global y, casualmente, fueron los únicos en su tipo que no eran continuaciones de éxitos pasados. Aunque basado en un personaje clásico de la radio y la televisión norteamericanas, luego exportado al resto del mundo, el film protagonizado por Johnny Depp pretendía iniciar una nueva serie, lo mismo que la película de Guillermo del Toro, un director que consiguió contar una historia tan personal como entretenida, una rareza -aunque no la única- en el universo de la industria cinematográfica. Esa que, más allá de los peligros de saturación que empieza a exhibir el mercado, los presupuestos gigantes y las historias cada vez más parecidas a sí mismas, ya tiene sus ojos puestos en el futuro.

LA AGENDA DEL CINE QUE VIENE

Los grandes tanques que llegarán en los próximos cinco años

2014

  • 4 de abril. Capitán América: el soldado del invierno
  • 2 de mayo. El sorprendente Hombre Araña 2
  • 30 de mayo. The Good Dinosaur (Pixar)
  • 13 de junio. Comando especial 2
  • 20 de junio. Cómo entrenar a tu dragón 2
  • 27 de junio. Transformers
  • 16 de diciembre. The Hobbit: There and back again. Cierre de la trilogía

2015

  • 27 de marzo. Los pingüinos de Madagascar
  • 19 de junio. Nuevo proyecto de Pixar
  • 6 de noviembre. El nuevo superhéroe de Marvel en llegar a la gran pantalla, Ant Man.
  • 25 de noviembre. Buscando a Dory, secuela de Buscando a Nemo
  • La guerra de las galaxias. Episodio VII
  • Mumbai Musical
  • The Avengers: Los vengadores 2
  • Batman y Superman

2016

  • 4 de marzo. Proyecto de animación de Disney
  • 18 de marzo. Kung Fu Panda 3
  • 6 de mayo. Proyecto Marvel
  • 10 de junio. El sorprendente Hombre Araña 3
  • 17 de junio. Cómo entrenar a tu dragón 3
  • 17 de junio. Proyecto Pixar
  • 1° de julio. Angry Birds

2017

  • 5 de mayo. Proyecto Marvel
  • 16 de junio. Proyecto Pixar
  • 22 de noviembre. Proyecto Pixar
  • La guerra de las Galaxias. Episodio VIII

2018

  • 9 de marzo. Proyecto animación de Disney
  • 4 de mayo. El sorprendente Hombre Araña 4
  • 15 de junio. Proyecto Pixar

2019

 

  • La guerra de las galaxias. Episodio IX

“Rayuela”: 50 años despúes

Cortazar-camara-Paris-escribio-Rayuela_CLAIMA20130630_0059_14Para que una novela se convierta en un clásico se requiere, ante todo, un comienzo definitivo, inolvidable, y Rayuela lo tiene: “¿Encontraría a la Maga?”. Pero como si fuera poco, el libro que acaba de cumplir 50 años se puede empezar y terminar de distintos modos. Basta abrir el libro para encontrar el emblemático “Tablero de dirección”, que advierte que “a su manera, este libro es muchos libros, pero sobre todo es dos libros”. Compuesta por 155 capítulos, el tablero propone dos formas de leer: como estamos acostumbrados, de principio a fin del libro, o saltando de una parte a la otra, siguiendo un orden discontinuo y prefijado por el autor.

Rayuela salió el 28 de junio de 1963, mientras los Beatles sacaban su primer disco y el mundo inauguraba oficialmente los años sesenta. Julio Cortázar no era ajeno a los aires de su época, pero su historia como escritor ya tenía varias batallas encima. Además de los poemas y las obras de teatro con seudónimo (Julio Denis), que Cortázar publicó bien de joven, fue Jorge L. Borges quien editó por primera vez el relato “Casa Tomada” en la revista Los anales de Buenos Aires, en 1946. En los 50 lanzó tres libros de cuentos fundamentales, que son evidencia suficiente de su genio: Bestiario,Final de juego y Las armas secretas. En 1951, espantado del peronismo, se mudó a Francia y ahí vivió hasta su muerte, en 1984 -así, el año que viene se cumplen 30 años de su muerte y un siglo de su nacimiento. París fue una influencia central en su literatura, y él luego ayudaría a agigantar el mito de esa ciudad contemplada desde América Latina. En una época de grandes cambios y centralidad para la región, que encarnaba en los 60 la esperanza de una nueva izquierda, la literatura de Cortázar estuvo entre las que lideró el “boom”, esa apuesta editorial de la que salieron obras como Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez ,y La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa, y La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes. El boom puso a la literatura latinoamericana en un lugar en el que nunca había estado, a la vista de todos. En el corazón de esa generación estuvo Rayuela, porque fue uno de los primeros y más arriesgados. Decenas de escritores han reconocido el efecto liberador de su lectura. En ese sentido, fue un libro fundante.

Es posible que esa cualidad anticipatoria haya contribuido para que la novela se convirtiera, con los años, en un manual de iniciación literaria. Para que este efecto funcione, la novela tiene que apelar a la identificación entre el lector y los personajes. Cuando sale Rayuela, la juventud, tal como la concebimos hoy, es un fenómeno cultural de invención reciente… El tiempo lo premió con la fidelidad de los jóvenes, que siguen siendo sus lectores más devotos. “Cuando lo terminé pensé que había escrito un libro de un hombre de mi edad para lectores de mi edad, y la gran maravilla es que encontró sus lectores en los jóvenes”, diría unos años después el escritor.

Pero no todo fue sencillo de entrada para Rayuela. En Argentina, un país con un campo literario tan activo e inclemente, donde hasta los escritores más geniales son discutidos, no esquivó esa coyuntura, y algunos de sus libros, sobre todo el Libro de Manuel, fueron idolatrados y destrozados. La novelista Sylvia Iparraguirre -próxima al grupo de la revista El escarabajo de oro, dirigida por Abelardo Castillo-, recordó: “Sigo pensando, más allá de mis objeciones personales, que es una muy respetable novela, una novela clave en la literatura argentina. También pienso que hay momentos que hoy resultan insoportables: cuando se reúnen a escuchar jazz en la casa de la Maga, cómo hablan y hablan y esos personajes, que son todos muy parecidos; el tono sensiblero de la carta al bebé Rocamadour. Esa es la vulnerabilidad de Cortázar: una retórica sobre la que pasó el tiempo. Hubo además una moda Rayuela, desastrosa para el propio Cortázar”.

En estos días de homenajes y semblanzas, el escritor y editor Damián Tabarovsky disparó: “Para mí, y para muchos de mi generación,Rayuela nació ya cursi, remanida, llena de recursos demagógicos, y, casi me animaría a decir, sociológica: encarna -igual que Sabato en otro extremo- el gusto de una clase media argentina que se imaginaba en ascenso social y suponía que, vía Cortázar y otros como él, accedía a la alta cultura, a la divulgación de la vanguardia francesa, al último grito de la moda de la novela moderna”.

Una de las posibilidades más seductoras que ofrece Rayuela es la de tratar de desentrañar cómo fue armando el propio autor ese prodigio de ensamblado y la técnica narrativa. En una entrevista, Cortázar precisó: “Sólo cuando tuve todos los papeles de Rayuela encima de una mesa, toda esa enorme cantidad de capítulos y fragmentos, sentí la necesidad de ponerle un orden relativo. Pero ese orden no estuvo nunca en mí antes o durante la ejecución de Rayuela. Escribía largos pasajes sin tener la menor idea de dónde se iban a ubicar y a qué respondían en el fondo”. Uno de los documentos más reveladores de ese proceso de escritura es el Cuaderno de bitácora, un cuaderno de 164 páginas que el autor le regaló a la lingüista Ana María Barrenechea, editado por Sudamericana y cuyos originales están en la Biblioteca Nacional. El crítico literario Juan José Mendoza lo describe así: “Aparecen frases sueltas del tipo: “París, enorme metáfora”. Se leen párrafos que, ampliados, aparecerán luego entre los capítulos definitivos. El diario también posee papeles intercalados. Dibujos, citas. Menciones al escritor Marcel Schwob y al pintor Paul Klee. Se leen cosas como “El tipo es más macho que la puta que lo parió”. A propósito de la Maga escribe: “Sentirse plus, sentirse gato, sentirse aire”.” La primera edición de la novela, por lo demás, agotó en un año la tirada precavida de cuatro mil ejemplares. El editor de aquella edición fue Paco Porrúa, además de su amigo, uno de sus mejores lectores. En un puñado de cartas (siempre fue un activo corresponsal; han sido editados cinco tomos de correspondencia personal), Cortázar le fue anticipando a su editor que estaba trabajando en un libro fuera de lo común: “El resultado será una especie de almanaque, no encuentro mejor palabra. Una narración hecha desde múltiples ángulos, con un lenguaje a veces tan brutal que a mí mismo me rechaza la relectura y dudo de que me atreva a mostrarlo a alguien, y otras veces tan puro, tan poco literario”. La rayuela es un juego de chicos, una especie de talismán que nos proyecta al paraíso lúdico de la infancia. Su título no es sólo una referencia a la complejidad formal de la estructura (esa posibilidad de ir para un lado o para el otro), sino también una clara alusión a lo lúdico y lo juvenil, dos pilares de lo que conocemos por cortazariano . A medida que pasó el tiempo, el libro nunca dejó de reimprimirse, y hoy es un sostenido long seller que vende 30 mil ejemplares por año en español. Traducido a más de veinte lenguas, es una máquina narrativa que no para. ¿Cómo lo leerán los japoneses? ¿Qué encontrarán ahí los checos o los rusos? No lo sabemos pero estamos seguros de que, como ninguna otra novela argentina, trascendió los límites de la literatura nacional. El escritor en lengua castellana más influyente de las últimas décadas, el chileno Roberto Bolaño, destacó que Cortázar fue su mayor inspiración para varios de sus libros, sobre todo en Los detectives salvajes, la novela que ahora leen muchos jóvenes. El efecto Cortázar se multiplica.