El Rito: Perpetua para el pai umbanda que descuartizó a sus dos mujeres

Lubrano (50), fue considerado por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de San Isidro como autor de dos homicidios calificados: el de su concubina Diana Vanesa Puebla (29) en 2006 y el de su esposa María Teresa Colombo Van Rensburg (72) en 2008.   Lubrano fue condenado por los delitos de “homicidio calificado por ensañamiento” en el caso de Puebla, en concurso real con “homicidio doblemente calificado por el vínculo y por ensañamiento”, respecto del crimen de Colombo Van Rensburg, tal como lo solicitó en su alegato el fiscal del caso, Jorge Strauss.   Los jueces Gonzalo Aquino, Alberto Ortolani y María Elena Márquez consideraron como agravante “el desprecio de Lubrano por el género mujer”, según consta en la sentencia.   La investigación que derivó en la detención de Lubrano se inició el 23 de junio de 2008, cuando vecinos de la zona del arroyo Abra Vieja, del Delta de Tigre, vieron a la altura del muelle 365 una pantorrilla seccionada flotando que, según consta en el fallo, en principio confundieron con “un pescado” o “una pata de chancho”.

Detectives de la Sub DDI de Tigre relacionaron ese hallazgo con una denuncia por abandono de hogar presentada en una comisaría local por Lubrano, quien informaba no saber nada de su esposa, la veterinaria “Tesina” Colombo Van Rensburg, desde el 3 de ese mes.   Los pesquisas tomaron contacto con una hija de la mujer y luego con un hijo, que vive en Estados Unidos y trabaja en el Departamento de Estado de ese país, quienes contaron que su madre le temía a Lubrano, a quien ellos consideraban un “vividor”.

Mediante estudios de ADN se estableció que esa pierna izquierda -el único resto de la víctima que apareció-, pertenecía a la veterinaria desaparecida, por lo que la policía y el fiscal Strauss comenzaron a investigar a Lubrano como sospechoso.   En el juicio declaró el entonces jefe de la SubDDI Tigre, comisario Darío Lutte, quien explicó que averiguaron que dos años antes, el pai había estado en pareja con otra mujer desaparecida.   Esa desaparición fue vinculada luego con el hallazgo en 2006 de una cabeza dentro de una funda de almohadón “pescada” en el río Luján, en San Fernando, y de un cuerpo seccionado a la altura del cuello, los antebrazos y los pies, colocado en una bolsa marinera, en Benavídez, que estudios de ADN certificaron que eran de Puebla.   Si bien no había prueba científica o testigos directos de los asesinatos que comprometieran a Lubrano, el TOC 1 de San Isidro se basó en un cúmulo de indicios presentados por el fiscal Strauss para concluir en que el pai fue el autor de ambos crímenes.   Uno de los elementos valorados por los jueces fueron las múltiples versiones que Lubrano dio respecto del paradero de sus mujeres a las distintas personas que preguntaban por ellas.   En el caso de Puebla, Lubrano llegó a decir que se había fugado del país porque había practicado un aborto ilegal, que se había marchado a Paraguay a operarse los pechos, que se había ido a Brasil, que había muerto en un accidente en San Fernando o que había fallecido de cáncer en un hospital de La Plata.   Para los jueces también es llamativo que ambas mujeres se fueran abandonado lo que más querían: en el caso de Puebla a su hija de 9 años, y en el de Colombo, que era veterinaria y amante de los animales, sus perros.   Otra testigo clave del debate fue la última pareja que Lubrano tuvo antes de ser detenido, quien declaró que en varias ocasiones el pai la amenazó diciéndole: “Vos vas a aparecer muerta en el río como ésas”.

Además, el TOC 1 menciona que los cuchillos secuestrados en el templo de Lubrano en el Delta tienen las características para hacer los cortes “limpios y sin desgarros” que presentaban las víctimas al ser descuartizadas, según consta en las autopsias.   Durante el juicio, Lubrano formuló el insólito planteo de declarar con la única condición de que le inyecten una dosis de “pentotal sódico”, una droga conocida como “el suero de verdad” usada en medicina como anestésico y que en psiquiatría también se utilizó experimentalmente como agente hipnótico.   Lubrano pretendía ser interrogado en esas condiciones para que crean en su inocencia, pero los jueces rechazaron por unanimidad ese planteo y en el fallo explican que la defensa no aportó ninguna prueba que acredite la seriedad de este método.   El fallo conformó a los hijos de “Tesina” Colombo, quienes se encontraban en la sala, y a su abogado querellante, Luis Ricca, quien manifestó a la prensa su satisfacción por la condena.

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