Cine “La chica del dragon tatuado”: ¿El feminismo de Stieg Larsson tenía límites culturales?

Cuando Rooney Mara, protagonista de La chica del dragón tatuado , insinuó que Lisbeth Salander no era feminista, la mujer de Stieg Larsson la hizo callar. “¿Acaso ella sabe en qué película ha estado?” preguntó Eva Gabrielsson, que compartió gran parte de la vida de Larsson, hasta que él murió, en 2004. “¿Acaso ha leído los libros? ¿Acaso ha estudiado su obra?”, dijo. Las preguntas eran retóricas. Para Gabrielsson, Mara era una superstar de Hollywood, ignorante como todas. Si se hubiera tomado el trabajo de comprender la novela antes de interpretar a su heroína, se habría dado cuenta de que “Salander representa una resistencia, una resistencia activa ante los mecanismos que hacen que las mujeres no avancen en este mundo, y –en el peor de los casos– sufran el abuso, como ella lo sufrió”. Yo no pretendo que las novelas sean tratados feministas. Como la mayoría de los thrillers, las novelas de Larsson se basan en argumentos que parecen cada vez más absurdos a medida que se leen. Tal vez Salander pueda haber sido víctima de violación, pero se convierte en una supermujer que enfrenta y golpea a los “Ángeles del Infierno” y vacía las cuentas bancarias de un plutócrata corrupto. Mikael Blomkvist, el periodista pobre y de mediana edad que ayuda a Salander, es un Don Juan políticamente correcto, tan carismático que ni siquiera necesita persuadir a una multitud de bellas mujeres para que compartan su cama. A pesar de todo eso, el feminismo confiere un extraño poder a estas novelas. La persistencia del abuso de las mujeres perpetrado por los hombres, y la expectativa que ellos tienen de que todo podrá seguir igual explican los crímenes y también la decisión de los héroes de resolverlos. Hay algo estremecedor en la idea de que los thrillers de la última década, que son bestsellers, han sido escritos por un raro ejemplar de la modernidad: un hombre de extrema izquierda y feminista. Pero Larsson no era un feminista, o al menos no era un feminista consecuente. Escribió con verdadera rabia sobre la opresión de las mujeres de piel blanca. Y cuando otros trataron de hacer lo mismo escribiendo sobre la opresión de las mujeres de piel oscura, él los tildó de racistas . Larsson suspendió la escritura de la trilogía Millennium para intervenir en el debate sobre los asesinatos de dos mujeres kurdas en Suecia “por cuestiones de honor” (asesinatos cometidos por las familias de las víctimas, que consideran que ellas los han “deshonrado”). Lejos de dolerse por el sufrimiento de esas mujeres, Larsson y su coautor dijeron que quienes hacían campaña en defensa de los derechos de las mujeres en comunidades inmigrantes querían “presentar a todos los inmigrantes hombres como representantes de una actitud única y homogénea hacia las mujeres”. Si lo único que Larsson quería decir era que los derechos de las mujeres deben ser defendidos, independientemente del color o la religión, nadie hubiera podido contradecirlo . Pero él estuvo más cerca de afirmar lo opuesto. Creer que los sistemas legales occidentales, con todas sus fallas, son preferibles a los casamientos forzados, los tribunales religiosos, (donde el testimonio de una mujer vale la mitad que el de un hombre) y la muerte por lapidación de las mujeres adúlteras basta para ser considerado un “extremista de derecha”. En una caída en la paranoia, Larsson acusó a quienes discrepaban con él de estar preparándose para desencadenar “fuerzas de operaciones especiales, dispuestas a iniciar la limpieza étnica.” Lea usted la trilogía o vea la película y podrá rastrear las creencias de Larsson por sus errores de omisión. Incluyen todas las variedades de violencia masculina contra las mujeres, excepto la violencia inspirada por la misoginia religiosa y cultural . Larsson fue también un hombre valiente, que enfrentó las amenazas de los nazis escandinavos. El hecho de que de vez en cuando propagara ideas brutales en sus panfletos políticos no modifica sus antecedentes antifascistas ni invalida su obra literaria. Lamentablemente, la idea de que el antirracismo exalta el feminismo está instalada en toda la clase media europea liberal y tiene un arraigo muy especial en la izquierda liberal británica. Sus partidarios no se dan cuenta de que están comportándose como los racistas a los que pretenden oponerse. El año pasado, miembros de la Organización Británica, Iraní y Kurda por los Derechos de la Mujer, que no está compuesta por los “extremistas de extrema derecha”, dieron detalles de miles de amenazas, raptos, secuestros, ataques con ácido, golpizas, matrimonios forzosos, mutilaciones y asesinatos que los hombres han inflingido a las mujeres musulmanas y ex musulmanas. Si las víctimas hubieran sido blancas, la izquierda se hubiera enfurecido. Cuando Rooney Mara dijo que ella no creía que la Salander de Larsson fuera feminista, advertí que no era una celebridad frívola.

El Flaco Spinetta y Sus frases más memorables

Lo que queda, después de todo, es la música. Y en el caso de Luis Alberto Spinetta, quedan los versos más enigmáticos, complejos y melífluos del rock nacional, con la sensibilidad poética y el encanto de lo que no se entiende del todo.
“El talento es el hombre en libertad, nace en cualquier persona que se sienta capaz de volar con sus ideas”, dijo alguna vez, y sobre su propio metier explicó: “La música es un lenguaje que está en el cosmos como todo lo que nos rodea. El músico que se pone en contacto con el cosmos, que sabe indagarlo con amor, que consigue la comunicación con otros ser y con Dios… Ese hombre músico podrá apoderarse y utilizar ese lenguaje como si leyera una clave que pareciera indescifrable y hará su música, sin detenerse jamás”.
“Sé que mi misión es hacer buenos discos. Mi misión la tengo que fundamentar con mi propia existencia”, señaló el “Flaco”, para quien “la canción ya luchó contra todo lo que pudo haberla detenido hasta llegar. Tiene algo de esperamatozoide que atraviesa el alma y también la realidad de uno. Es como un óvulo fecundado por una nueva canción”.
El estilo cuidado de Spinetta lo hizo blanco de algunas críticas y, cuando no, de chistes, pero él dejó en claro: “No por intentar ir por lo estético estoy apartado de la mirada de la gente. Es imposible. Es viable poner, sutilmente, ciertos elementos en un tema, que luego no se conviertan sólo en una canción de protesta”.
“No me gusta que la gente me vea como un ideal o una cosa ficticia, por eso también escondo un poco la trucha”, señaló Spinetta, siempre cultor del perfil bajo.
“La música se parece más a un animal que al hombre. Es como si la música fuera una medusa o una mariposa. Tiene una animalidad, una cosa indomable. Por más que le escribimos o le combinemos lo que sea siempre abarca mucho más”, definió.
Parecía dar clases de metafísica, pero el músico tenía cómo explicarse: “Ustedes vieron que los paisajes pueden alterarse no solamente por una maniobra del cielo, sino por una maniobra que aunque también es del cielo porque de ahí venimos, es una maniobra de nosotros los seres humanos. Las ciudades se desvanecen, se pueden destruir, se pueden sepultar. Pero hay algo que es inefablemente no cambiante, que es nacer”.
“Mientras encuentro ese acorde que busco me siento como un buzo que se sumergen y al colocarme las antiparras veo todo con claridad. O como si estuviera en la nieve y me dieran esas lentes ahumadas para poder verlo todo, no solamente el resplandor”, expresó. “La voz puede decir una sola nota a la vez, pero la cabeza es polifónica”, definió Spinetta, autor de temas como “El anillo del Capitán Beto”.
“No soy de esos músicos que viven para estar tocando su intrumento todos los días. Lo que sí, mi música está influída por mi experiencia de vida, eso es innegable. Está amarrada a lo que vivo. Muchas canciones no las puedo volver a cantar por lo que significaron para mí y para no sentir esa emoción dispuesta de otra manera”, dijo.
“Cuando me veo a mí mismo veo a un flaco que tiene que bajar la panza de tanta cerveza que toma y que a veces es medio tarado…”, se presentó una vez, aunque sólo él viera esa imagen. “En la época en que empezamos con ‘Almendra’, Piazzolla y Los Beatles eran para nosotros verdaderos guías”, recordó.
Pero Spinetta era filoso, no fuera cuestión de que su voz suave y su poesía fueran confundidas con tibieza. “La gran desventaja para algunos es hacer música por ambición, casi como por obligación, para enriquecerse, o para figurar. A  los dos compases sabés qué tipo de trabajo y artista estás oyendo, y ante quién se agacha y para qué”, espetó alguna vez.
“Un cana también es un ser humano, como un loco o un drogadicto. La raíz del mal está en aquellos cuyo vicio es el sufirmiento de los otros”, sentenció.

Expedientes: ¿Qué es el Informe Rattenbach sobre la Guerra de Malvinas?

En el año en el que el conflicto armado por las Islas Malvinas va a cumplir 30 años, la presidente Cristina Kirchner ordenó al Ministerio de Defensa la creación de una comisión que se encargará de hacer público el Informe Rattenbach, un documento elaborado por el último gobierno militar para analizar en detalle el desempeño de las fuerzas armadas en la guerra.

El informe, que nunca fue publicado oficialmente, fue encargado por el gobierno del dictador Reynaldo Bignone, el último antes de la vuelta a la democracia, tomó su nombre de uno de los integrantes de la comisión que lo realizó, el Teniente General (R) Benjamín Rattenbach.

El texto calificó como “aventura militar” a la guerra y recomendó penas graves para sus responsables, incluso la máxima para algunos de ellos, aunque luego no fue tenido en cuenta en el juicio militar.

 

Debido a que la comisión que lo elaboró tenía derechos para pedir información a cualquier organismo público y a personas, logró evaluar el accionar de los responsables de la guerra, desde el Poder Ejecutivo hasta cada uno de los comandantes de las Fuerzas Armadas.

Tendencia: Ellas se aburren “más rápido” del sexo que sus parejas

Sí, a la mayoría de las mujeres heterosexuales les gusta estar en relaciones monogámicas y duraderas con sus respectivos hombres. Pero un estudio realizado en Ontario, Canadá, demostró que son las primeras en “aburrirse” en el plano íntimo.
Al parecer, se podría medir el deseo sexual de una mujer con sólo considerar cuánto tiempo lleva en pareja, informó el sitio inglés Daily Mail. El estudio que lo demuestra fue publicado en la revista médica Journal of Sex & Marital Therapy y refleja la evolución de la vida íntima de 85 parejas heterosexuales.
El deseo sexual femenino decrece con el paso de cada mes dentro de la relación, según especificó la doctora Sarah Murray, líder de la investigación de la Universidad de Guelph, en Ontario. Cada participante de la experiencia tuvo que calificar su necesidad de intimidad en el rango de 1.2 a 6.0.
Los números fueron ingresados en dos tablas, una para mujeres y otra para los hombres. Los datos reflejaron que la curva de deseo sexual femenino baja 0.2 cada mes, lo que demuestra que la rutina puede ser el peor enemigos de las mujeres en sus relaciones.
Así, las relaciones sentimentales duraderas son el resultado de un deseo sexual bien mantenido más que de una satisfacción en el dormitorio.
Los niveles de deseo también varían por las hormonas femeninas y masculinas, pero mientras los hombres son constantes en su fijación con una mujer, a ellas las “distrae” cosas como la crianza de los hijos.
Una mujer puede ser feliz en una relación sentimental donde no falte ni el compañerismo ni la comunicación, pero también es necesario mantener la llama del deseo prendida, con innovaciones y creatividad en la cama.

Hay un sólo detalle en el estudio que no quedó claro, según explicó Murray: “Los hombres pueden ser más reacios a admitir que tienen menos deseo sexual si se tienen en cuenta que los parámetros de masculinidad están en contra de eso”, señaló.

Entoces, ¿realmente son sólo ellas las que necesitan “más creatividad”?