CiberAfecto: “Para buscar pareja, Internet es más exitosa que ir a una disco”. Por Daniel Ulanovsky Sack

Hagamos el amor via modem!

Qué piensa un economista formado en cifras y estadísticas cuando le ofrecen dirigir un sitio que se especializa en el amor y sus circunstancias? Huir. O se entusiasma con el desafío de conjugar el mundo afectivo con los números. Claudio Gandelman -41 años, brasileño, casado dos veces, dos hijos- decidió no escabullirse y asumir como Presidente para América Latina de Match.com, una empresa internacional que lidera la búsqueda de parejas por Internet. Luego de investigar el uso de las nuevas tecnologías, asegura que el mundo digital ha revalorizado la antigua cultura de las cartas. “La mejor forma de interesarle al otro es contarse -uno, sus sueños, sus derroteros-. Para eso, nada mejor que el uso intimista de la palabra escrita”. Este carioca que le sigue fiel a Río -allí tiene su oficina desde la que coordina las actividades en los países vecinos, incluida la Argentina- cree que la búsqueda de parejas no constituye una excepción. “Cada vez hay más sociabilidad en el espacio online: ¿alguien recuerda, acaso, las reuniones que se hacían para ver fotos de viaje? Parecen de otra época, ahora el intercambio se hace en forma virtual”.

Para una persona que quiere buscar pareja, ¿qué le ofrece internet que supere otros espacios de sociabilidad como una discoteca o un gimnasio? Una nueva forma de conocerse no desplaza las otras; las complementa. Pero Internet sí ofrece algunas posibilidades singulares: antes de encontrarse, las personas intercambian varios mensajes, se cuentan sus expectativas, comparten la etapa vital que están transitando, tantean el nivel de interés y de compromiso del otro, profundizan en sus gustos y su forma de pensar. Si esto genera un clima de entusiasmo, recién en ese momento acuerdan el primer encuentro. Llegan con la ventaja de un conocimiento previo que los ha acercado, tienen una afinidad más trabajada.

Parece una mirada con un toque victoriano: mejor dejar el cuerpo para después.

No, no se trata de algo valorativo sino de una descripción de lo que sucede. Si uno va a una discoteca, es posible que encuentre a alguien que le guste a nivel físico o que lo entusiasme por el auto o por el reloj que utiliza. Habrá quizás cruce de miradas, algunas palabras, besos y, a lo mejor, sexo. Eso no significa que se conozcan. Si un hombre o una mujer buscan ese tipo de relación, perfecto. Pero si quieren ir más allá, es usual que esos momentos tengan un carácter furtivo porque fueron entusiasmo de una noche, no hubo un intercambio más profundo que les permitiera saber del otro. En ese sentido, para buscar pareja, Internet es más exitosa que una disco. Esto, claro, en reglas generales ya que siempre puede haber un amor a primera vista; sin embargo, la gente nos cuenta que a determinada edad ya existe cierto cansancio por compartir una sola noche y no poder ir, luego, más allá.

¿Pero no hay también mucho “disfraz” en los perfiles que se suben a los sitios de búsqueda de pareja? Se da un hecho interesante. Físicamente, las personas se suelen describir casi como son aunque se tientan con pequeñas mentiras, mínimas, que cuando nosotros las empezamos a detectar nos preguntamos: “¿Para qué cambiar esto, si no hace casi diferencia?” Las mujeres se sacan un par de años, o dos o tres kilos de peso y los hombres suman algún centímetro a su altura. Quizás haya ahí algo aspiracional o un cierto coqueteo. Pero de una manera u otra, son detalles pequeños. ¿Por qué? Porque en general la gente sube su foto y esta no puede contradecirse con la descripción ni tampoco provocar un efecto negativo al momento del encuentro. En Internet lo físico es importante ya que los perfiles con foto son quince veces más vistos que aquellos que no la incorporan. Sin embargo, el proceso de conquista tiene un gran componente espiritual: la escritura nos dice mucho de una persona y los mensajes vienen y van por un tiempo antes de sentarse uno frente al otro.

Le confieso que muchos perfiles a mí me parecen calcados, como si hubiera una fórmula artificiosa en la que casi todos se escudan.

En parte es cierto, pero usted no se olvide que esos contenidos similares abren también una oportunidad. Así, la persona que en verdad quiere conectarse escribe algo propio, diferente y se muestra como un individuo único. A lo mejor, a una mujer o a un hombre un poco tímidos se les complica brillar en una reunión social. La escritura por Internet les posibilita hacerlo a través de otros caminos. Para ellos, nada mejor que el uso intimista de la palabra escrita. La mejor forma de interesarle al otro es contarse -uno, sus sueños, sus derroteros-. Si lo pensamos en el largo plazo, la parte física es importante pero no lo más importante en una pareja. Lo definitivo está en cómo nos vamos a comprometer, en la calidad de nuestro mundo privado, en el compañerismo en los momentos difíciles. Ahí reside la perdurabilidad.

Más allá de las posibilidades que abre Internet al conectar a gente que nunca se hubiera conocido, ¿lo que subyace no es una soledad que se expande como epidemia? Hay un poema estadounidense que habla sobre Nueva York, probablemente la ciudad más contemporánea del planeta. Dice que es una isla de privacidad y de soledad y que anticipa lo que se viene como ola. Vivimos en una etapa curiosa: la gente quiere preservar su espacio, su mundo más personal. Pero esto suele desembocar en una soledad dura, difícil, en la que uno está rodeado de muchas personas pero no logra establecer vínculos reales que vayan más allá de lo -con suerte- amable y correcto.

¿Temas en apariencia más banales como la falta de tiempo y la eficiencia también potencian el uso de los sitos de búsqueda de pareja? Sí, no hay dudas. La vida laboral actual, con los requerimientos de productividad, y el tiempo que mucha gente pasa viajando para ir al trabajo -auto, tren, colectivo- restan espacio para llegar a casa temprano, darse una ducha y prepararse para una cena o un café. Mucha gente está cansada y sólo quiere calma, tranquilidad, más allá de que el celular y el mail hacen que la puerta de la oficina nunca se cierre. En ese contexto, los sitios permiten ampliar nuestra vida social con un esfuerzo que se adapta al momento. Uno puede responder un mensaje ahora o en un par de horas o al día siguiente. Y lo puede hacer sin necesidad de producirse, sentado en su comedor o en su cocina. No hay imposiciones ni intromisiones. Si quiere, profundiza una relación; si no, la corta. Y si la continúa, la puede hacer a su propio ritmo. Claro que esta tendencia excede la búsqueda de pareja. ¿Sabe cuál es el lugar donde más fotos de viaje se intercambian? No.

Facebook. Ha crecido infinitamente la sociabilidad en el mundo digital. ¿Alguien recuerda, acaso, las reuniones que se hacían para ver fotos de viaje? Parecen de otra época, ahora el intercambio se hace por Internet. Hay una tendencia a que lo virtual se convierta, cada vez más, en un espacio de encuentro y lo afectivo no queda al margen.

Las personas que suben su perfil a un sitio de búsqueda de pareja, ¿quieren en verdad una relación estable o a veces es un simple juego o curiosidad? Por encuestas que hemos hecho entre nuestros usuarios, el 70 % quiere una pareja para su vida. Se trata de algo serio, no de un mero pasatiempo. Eso se nota, incluso, en lo que sucede cuando dos personas deciden encontrarse y luego el vínculo no continúa. A menudo dicen cosas como “Es un buen tipo” o “una mujer de diez”, aunque no sea la persona para ellos. Y generan redes de encuentro para amigos que puedan estar interesados en conocerlos. El compromiso con la búsqueda no es de palabra y esto se reafirma al saber que el 38 % de nuestros usuarios tiene un grado universitario. Están acostumbrados a tener objetivos y a no dejarse llevar por el desánimo así porque sí. Ahora, la forma de implementarlo varía según la cultura. Por ejemplo, en Brasil es muy fácil pasar del encuentro virtual a la cita en un bar, quizás sea el lugar del mundo en el que esto provoca menos dudas. En la Argentina, en cambio, hay encuentros pero son un poco más pensados, antes de concretarlos se analiza si es la persona con la que vale mantener una relación en el largo plazo. La sociedad chilena parece más cerrada, conservadora y utiliza menos la foto porque la entiende como una exhibición un poco pudorosa. Y en México, con una fuerte tradición machista, no es usual que una mujer dé el primer paso para concretar la cita -como sí puede pasar en la Argentina o en Brasil- porque es intuido como algo poco femenino.

¿El hombre y la mujer van a buscar lo mismo en el primer encuentro? ¿O suele haber diferencias? Recordemos que ambos ya se conocieron por un intercambio virtual. A partir de allí, si hubo “química”, es usual que la mujer tenga la expectativa de estar frente al hombre de su vida. El varón, en cambio, es más cauto. Va a verificar si esa química existe, si puede llegar a ser aún mayor y va a concertar una segunda cita si entiende que todo eso se puede dar. En la mujer flota la idea de salir de la cita con un novio y en el hombre, no aún. Claro que esto sucede en general, luego cada persona le agrega su particularidad. Lo ideal es que se pueda hablar de la expectativa de los dos para que no haya desencanto por la actitud del otro. Si esas expectativas van a la misma velocidad, es posible que el primer encuentro crezca y se empiece a delinear la pareja.

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Invasion Extraterreste: El video del cadáver de un ET

Un video en el que aparece el cuerpo de un pequeño ser muerto que parece ajustarse a la descripción clásica de los extraterrestres grises se multiplica por la Red. El video fue posteado por el AlienDisclosureGroup y al parecer fue grabado en  Burayatia, Rusia, hace unos días.

En el video se puede observarel cuerpo viscoso de un ser  de quizás poco menos de 1metrode altura, que seguramente recuerda a los prototípicos aliens descritos en el supuesto choque de Roswell, Nuevo México.

El amor cuesta caro: Cuando la infidelidad se mide en pesos. Escribe Tamara Krell

En medio de la lluvia de arroz, los flashes, la emoción de los testigos, la alegría de familiares, amigos, y con la libreta roja en sus manos, reciben una única advertencia que casi no se escucha: “Los esposos se deben mutuamente fidelidad, asistencia y alimentos”. Se firman las actas y empieza la fiesta.

Lejos están de sospechar que algún día el fantasma universal de la infidelidad puede golpear a sus puertas. Y que ello puede representar, además de la causal de divorcio, el camino judicial hacia un resarcimiento económico. Eso sí, para ello deben darse múltiples factores.

¿La infidelidad tiene precio? A veces, sí, y existen fallos que condenaron con $ 10.000, $ 25.000 y hasta $ 100.000 al cónyuge declarado culpable por daño moral, aunque hay reclamos de abogados que trepan hasta los 4 millones de pesos.

El incumplimiento del deber de fidelidad, contemplado en el artículo 198 del Código Civil, además de ser una de las causales de divorcio, puede conllevar la fijación de una indemnización por daño moral si se prueba el padecimiento del cónyuge inocente en situaciones de injurias graves, maltrato, violencia física, sumisión. La indemnización no es automática y está en manos de los jueces fijar su monto. En la Argentina, hasta 1995, el adulterio era un delito penal.

“El cese del matrimonio genera siempre un daño. Es normal que uno se sienta mal, deprimido. Pero es una consecuencia natural del divorcio, no es generador de un daño resarcible. [Para que proceda la indemnización] no sólo debe existir una causal imputable a alguno de los cónyuges, sino que, además, deben existir hechos de tal gravedad que hayan causado una aflicción muy importante en la otra persona”, dijo a La Nacion el titular del Juzgado Nacional en lo Civil Nº 25, Lucas Aon. En ese sentido, ejemplificó: “No es igual un adulterio ocurrido en las postrimerías del matrimonio que el adulterio provocado en un matrimonio que aparentemente funcionaba bien, y con la hermana de la esposa”.

En diciembre pasado, se conoció un fallo de la Cámara Civil, que condenó a un hombre a pagarle a su ex mujer $ 25.000, al quedar acreditados “los padecimientos y las humillaciones sufridas” por ella, “al ir enterándose, primero, del cambio de conducta de su cónyuge y la falta de asistencia moral; después, de su alejamiento y, por último, del adulterio”, cita ese texto judicial.

“Si la infidelidad fue indisimulada, descarada, si existió una falta de consideración absoluta del otro como persona, ahí corresponde [la indemnización]. O en casos de infidelidad con amigos íntimos o con parientes, o cuando se hace público con cierto descaro”, aseguró la jueza María Villaverde, integrante del Tribunal Nº 3 de Familia de Lomas de Zamora.

Hace 20 años, el caso del ex ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Augusto César Belluscio fue emblemático. En 1990, fue sentenciado por adulterio y obligado a pagar $ 50.000 a su ex esposa por daño moral, al hacerse público que la mujer que dormía con él en una suite de un hotel de París cayó del balcón, lo que provocó un escándalo y motivó dos pedidos de juicio político contra el magistrado, que terminó renunciando a su cargo. Luego, la Cámara Civil confirmó la sentencia, pero redujo el monto a $ 30.000.

Alberto Gowland, abogado especialista en Derecho Civil y Familia, señala que “no todos los adulterios son iguales” y que “el caso de Belluscio fue muy fuerte”. Y añadió: “No hay un modo de definir el monto, salvo el nivel socioeconómico de las partes o la gravedad de la ofensa”.

Según la jueza Villaverde, existen dos posiciones extremas en cuanto a la concesión de la indemnización. “Hay jueces que nunca fijan daños y otros que fijan en todos los casos donde hay culpa exclusiva de uno. También hay criterios intermedios, donde hay que probar que, además de la infidelidad hubo descaro, falta de decoro y consideración de la persona.”

Un fallo plenario de la Cámara Civil determinó, en 1994, que corresponde la reparación del daño moral ocasionado por el cónyuge culpable como consecuencia de los hechos constitutivos del divorcio.

Hace pocos días, la Cámara Civil también condenó a un hombre a pagar $ 10.000 a su ex esposa luego de acreditarse que éste se había alojado en un hotel durante 12 días con otra mujer.

En 2004, otro fallo de la Cámara Civil y Comercial de San Isidro fijó una indemnización de $ 100.000 en favor de un hombre que se creyó padre de tres hijos a los que crió y mantuvo económicamente tras divorciarse de su esposa, y luego se enteró de que los tres eran hijos del entonces médico de la familia y amante histórico de su ex mujer.

Famosa por representar a mujeres en los juicios de divorcios contra hombres poderosos, la abogada Ana Rosenfeld consideró que los montos fijados en las sentencias son paupérrimos. “Hablar de indemnizaciones de $ 10.000 o $ 25.000 es una burla para el que plantea ser resarcido. Yo llegué a pedir en un juicio una indemnización de hasta cuatro millones de pesos. Hay pericias psicológicas o médicas que indican hasta qué punto se dañó a la persona y a su entorno familiar, y los jueces no lo tienen en cuenta”, dijo.

En ese sentido, la letrada agregó: “Conseguí un fallo de $ 100.000 en primera instancia en el caso de un magnate que se divorció arruinándole la vida a una mujer y para él $ 100.000 no son nada. Llevar a pasear a la amante en yate o tener un hijo con ella son cosas que se deben pagar”.

¿Hasta cuándo persiste el deber de fidelidad? Si bien el Código Civil señala que debe subsistir hasta la sentencia de divorcio, la mayoría de la doctrina entiende hoy que la separación de hecho, cuando tiene carácter definitivo, hace cesar el deber.

La declaración de testigos, resúmenes de tarjetas de crédito, mails, mensajes de texto, Facebook, filmaciones y la contratación de detectives suelen ser los medios a través de los cuales se prueba el adulterio. Pero son esenciales las pericias psicológicas y psiquiátricas para determinar el grado del daño moral sufrido por el cónyuge, a quien la Justicia declara inocente.

LA LEGISLACION, EN OTROS PAISES
Brasil

El adulterio dejó de ser un crimen en 2005, cuando fue modificado el Código Penal. Hasta entonces, la infidelidad conyugal podía acarrear entre 15 días y seis meses de prisión no sólo para el adúltero, sino también para su amante. Ahora, sin embargo, el adulterio sigue siendo una práctica que puede costar muy cara. “El daño moral no está tarifado y los parámetros para determinar la punición dependen de cada caso, de cada juez y de la situación económica de la pareja involucrada”, explicó a La Nacion el abogado Sergio Fischer, especialista en derecho de familia.

Estados Unidos

Llamado philandery, la condena por adulterio varía según el Estado en que se lo cometa, pero por estos días es muy difícil que haya proceso, según explicaron diversos abogados a La Nacion. El texto de la ley establece desde cadena perpetua en Michigan hasta multas de pocos dólares en Maryland, pasando por el delito grave con que se lo considera en Wisconsin. Para los militares, el asunto puede implicar una corte marcial. Pero, en todos los casos, la ejecución de condenas se volvió relativa luego de que, en 1965, la Corte Suprema produjera un sonado fallo a favor de la intimidad.

Francia

El daño moral por infidelidad está contemplado en el Código Civil francés y es invocado con frecuencia en los casos de divorcio. “La infidelidad es un daño moral que debe ser penado por la ley. Se trata de una ruptura o violación del contrato matrimonial”, dijo a La Nacion la abogada Isabelle Durand. La letrada se ocupa actualmente de un caso en que un hombre no sólo fue infiel, sino que llegó a formar una segunda familia sin que su esposa legítima lo supiera. Pero las indemnizaciones por daño moral suelen ser irrisorias. Para que un juez supere los 5000 euros tiene que tratarse de un hecho realmente escandaloso.

Italia

Existe jurídicamente el resarcimiento por daños morales por infidelidad. Pero, en la práctica, se trata de casos muy raros, ya que es muy difícil demostrar y probar los daños morales sufridos por esa situación. En Italia, normalmente, el costo de la infidelidad se cobra condenando al autor a pagar los costos del juicio o a pasarle alimentos al cónyuge. “La infidelidad sirve poco y nada en Italia, y es por esto por lo que, en los últimos años, son cada vez más frecuentes los acuerdos de separación, que son procedimientos muchos más breves [cinco meses]”, explicó a La Nacion Michele Fratoni, abogado especializado en matrimonios.

España

Estudios extraoficiales estiman que la infidelidad sólo motiva el 10% de las separaciones y los divorcios. El adulterio fue despenalizado en mayo de 1978. Antes, era castigado con pena de prisión menor. La ley disponía: “Cometen adulterio la mujer casada que yace con varón que no sea su marido, y el que yace con ella, sabiendo que es casada, aunque después se declare nulo el matrimonio. No se impondrá pena por delito de adulterio, sino en virtud del marido agraviado”. Además, le concedía el derecho del perdón al hombre: “El marido podrá en cualquier tiempo remitir la pena impuesta a su consorte”.