Las causas de la infidelidad

¿Por qué algunos hombres y mujeres engañan a sus parejas, mientras que otros resisten la tentación?

Para poder responder esta pregunta, los investigadores están estudiando la ciencia del compromiso, analizando desde los factores biológicos que parecen influir en la estabilidad matrimonial hasta las respuestas psicológicas de las personas después de coquetear con un extraño.

Sus hallazgos sugieren que mientras algunos pueden ser naturalmente más resistentes a la tentación, los hombres y las mujeres pueden entrenarse para proteger sus relaciones y aumentar su compromiso.

Estudios recientes presentan interrogantes acerca de si los factores genéticos influyen en el compromiso y en la estabilidad matrimonial. Hasse Walum, biólogo del Instituto Karolinska, de Suecia, estudió a 522 conjuntos de mellizos para averiguar más acerca de un gen vinculado con la regulación de la vasopresina, una hormona que promueve la adhesión.

Los hombres que eran portadores de una variante en el gen tenían menos posibilidad de estar casados, y aquellos que habían contraído matrimonio tenían más probabilidades de sufrir problemas maritales serios y poseer esposas infelices. A pesar de que se lo llama “el gen de la fidelidad”,

El doctor Walum lo consideró un nombre equivocado: su investigación se había concentrado en la estabilidad matrimonial y no en la fidelidad.

Resistir la tentación

Aunque puede haber muchas diferencias genéticas que influyan en el compromiso, otros estudios sugieren que el cerebro puede ser entrenado para resistir la tentación.

Una serie de inusuales estudios liderados por John Lydon, psicólogo de la Universidad McGill, de Canadá, analizaron cómo reacciona a la tentación la gente que mantiene relaciones estables. En un trabajo, a hombres y mujeres casados, y muy comprometidos se les pidió que hicieran un ranking de la atracción de personas del sexo opuesto en una serie de fotos. Resultó poco sorprendente que les dieran los puntajes más altos a personas que típicamente consideramos atractivas.

Más tarde, se les mostraron fotos similares y se les dijo que la persona estaba interesada en encontrarse con ellos. En esa situación, los participantes consistentemente les dieron a esas fotos puntajes más bajos que la primera vez.

Cuando ellos se sentían atraídos a alguien que podía amenazar la relación, parecían decirse instintivamente: “No es tan fabuloso”. “Cuanto más comprometido uno se siente -dijo Lydon-, menos atractiva piensa que es la gente que amenaza esa relación.”

Otros estudios realizados en la Universidad McGill confirmaron diferencias en cómo los hombres y las mujeres reaccionan frente a estas amenazas.

En uno, actores y actrices atractivos flirtearon con sujetos de estudio en una sala de espera. Más tarde, se les preguntó a los participantes acerca de sus relaciones y, particularmente, cómo responderían a un mal comportamiento de su pareja, por ejemplo, llegar tarde u olvidar avisar de un retraso.

Los hombres que habían estado flirteando unos minutos antes eran menos condescendientes con el hipotético mal comportamiento. Pero las mujeres respondían a la inversa: los perdonaban más, lo que sugiere que su flirteo previo había gatillado una respuesta protectora cuando se discutía sobre su relación.

“Pensamos que los hombres en estos estudios pueden haberse sentido comprometidos, pero las mujeres tenían un plan de contingencia -la alternativa atractiva activa las alarmas, dijo Lydon-. Las mujeres implícitamente consideran eso como una amenaza. Los hombres, no.”

Autoexpansión

Pero puede que no sean sentimientos de amor o de lealtad lo que mantiene juntas a las parejas. Por el contrario, especulan los científicos, tal vez nuestro nivel de compromiso depende de cuánto una pareja enriquece nuestra vida y amplía nuestros horizontes, un concepto que Arthur Aron, psicólogo e investigador de la Universidad Stony Brook, llama “autoexpansión”.

Ahora, los investigadores se están embarcando en una serie de estudios para medir cómo la autoexpansión influye en una relación de pareja. Ellos teorizan que las parejas que exploran nuevos lugares e intentan cosas nuevas aumentarán su nivel de compromiso.

“Iniciamos relaciones porque otra persona se convierte en parte de nosotros mismos, y eso expande nuestro ser -dijo Aron-. Es por eso que las personas que se enamoran se quedan despiertos toda la noche conversando y lo toman como una experiencia estimulante. Pensamos que las parejas pueden recuperar algo de ese sentimiento planteándose desafíos y encarando desafíos juntos.”

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